
Sentado en esta plaza que tantos recuerdos me trae, con mi copita de vino. Con mi traje que use aquella vez que salimos a cenar con Araceli y este perrito que me siguió de camino a esta plaza. Lo bueno es que deje de fumar, gracias a ella por supuesto, Araceli.
Recuerdo la mayoría de las veces que hemos pasado por esta plaza con mi esposa Araceli. Muchas de esas veces tomados de la mano y otras solo caminado y yo hablando demasiado, como de costumbre. Reconozco que soy un poco insoportable cundo hablo mucho. En serio, de echo, cuando ella podía, me tapaba la boca cada vez que le preguntaba su opinión sobre lo que yo estaba hablando. Ella simplemente me tapaba la boca y se reía a más no poder. Era todo muy chistoso.
Ahora que estoy tranquilo en esta silla, que parece muy segura. Pienso que mis recuerdos son tan alegres pero a la ves tan nostálgicos que ni siquiera alcanzo a deprimirme. Pero aun así da lo mismo, me siento feliz de recordar momentos tan simples y censillos, que los seguiré recordando hasta el día de mi muerte.
Con el recuerdo de mi difunta esposa en todo momento y mis dos hijos que por esas casualidades de la vida ya no me vienen a ver. Supongo que suele pasar. Marchare, con mi nuevo amigo rumbo hacia mi casa y espero que no me de algún ataque al corazón o algo por el estilo.
ya pues publique publique!
ResponderEliminarun abrazo masa!